Sinopsis
En 2013, el satélite Planck fotografió la luz más antigua del universo y encontró, entre miles de anomalías menores, un punto que nadie consideró importante. En 2018, un grupo marginal de físicos propuso que ese punto podía ser la huella de un agujero negro muerto en el eón anterior al nuestro. La comunidad científica discutió la idea, no llegó a ninguna parte, y la olvidó.
Seis años después, en la Estación Amundsen-Scott del Polo Sur, la cosmóloga Selin Aurach y su colega Kasimir Bruann encuentran, dentro de ese mismo punto, algo que la termodinámica no permite: estructura. Una retícula ordenada donde solo debería haber ruido térmico. Cuando empiezan a aislarla, a limpiarla, a mirarla sola, descubren que no es una huella. Es un mensaje. Y el mensaje no fue dejado para que lo admiraran: fue dejado para que lo transmitieran.
Un relato de horror cósmico sobre lo que sobrevive a la muerte de un universo, y sobre el precio exacto de ser quien finalmente lo escucha.

